NUESTRA HISTORIA

¿Quiénes son los dueños del resort Tranquilseas?

Un hotel extraordinario en un lugar extraordinario

A menudo nos preguntan cómo es el hotel Tranquilseas, qué pueden esperar de la estancia y porqué elegimos este hotel.

Siempre respondemos con una sonrisa que él nos eligió a nosotros. Nos había elegido antes de que se nos ocurrió la idea de tener un hotel. El hotel en la playa con la atmósfera más armónica del mundo. Un lugar que atraerá también a ustedes. Estarán sentados en la terraza, disfrutando de las increíbles vistas al agua turquesa y estarán sonriéndose. El tiempo se parará, el viento se convertirá en brisa, el corazón calmará su pulso. Se sentirán bien. Igual que nosotros.

Con una gran humildad tomamos posesión de todo el resort en abril de 2018 e intentamos administrarlo de modo que cada huésped nuestro se vaya lleno de tranquilidad, armonía y nueva energía.

Nuestra historia empezó a escribirse en el año 2017 en Bali. ¿Por qué precisamente allí? Allí nos llevaron los primeros pasos en nuestro camino de sueños hacia la vida en las tierras de clima cálido. A pesar de que Bali nos encantó, aunque hasta ahora está grabado en nuestros corazones, tenemos que decir que las condiciones para nuestra vida y trabajo son muy complicadas allí. Probamos vivir allí y entendimos de que esto no era para nosotros.

Por casualidad llegamos a Roatán. Conocimos a la gente que trabajaba de vendedores de inmuebles en la isla. No ofrecieron una casita adosada y su narración nos llamó tanto la atención que la compramos sin verla previamente. Fue una prueba. Siempre reflexionamos que, si seguimos el camino correcto, todo sale bien. Y ha salido bien.

Luego empezamos a vivir en Roatán más tiempo y buscar las posibilidades de trabajo y negocio. Viajamos por toda la isla y durante la búsqueda de un nuevo camino pasando por la playa llegamos a Tranquilseas. Nos gustó a primera vista y nos sorprendió que no lo habíamos conocido. Otro día llevamos a nuestro hijo a una excursión en barco. Después de volver teníamos mucha hambre, pero no había ningún restaurante abierto cerca de los astilleros que sirviera almuerzos. Con mal humor y estómago vacío salimos a buscar algún restaurante abierto. ¿Adivinen adonde enseñaba la primera señal en la carretera? Sí, fue ÉL. Pasamos en Tranquilseas un par de horas. Una comida sabrosa, una atmósfera tranquila y el personal amable nos impresionó. Nuestro hijo se durmió inmediatamente después de comer y nosotros tuvimos tiempo para disfrutar de la energía de ese lugar. El mar, el aire fresco, los colibrís. El tiempo que pasa diferente. Aquel día nos quedamos hasta el anochecer.

Por pura casualidad, antes de la salida, nuestro amigo nos invitó al mismo lugar. Queríamos discutir con él sobre la compra de terrenos para la construcción de la casa que alquilaríamos. No teníamos otro plan y no estábamos completamente contentos. Necesitamos un rumbo, algo donde cumpliríamos nuestros sueños y construiríamos algo.

“Esto es nuestro sueño. ¡Un resort familiar, un hotel pequeño, un buen restaurante, directo a la playa!, dije entusiasmada dentro de la discusión señalando los edificios de Tranquilseas. Y luego siguió la frase la que nunca olvidaremos. “Por qué no, esto está en venta”, dijo el amigo que conocía el mercado de los inmuebles en toda la isla. Ninguno de nosotros podía creer que esta joya estaba libre de verdad. Faltaron solo tres días para la salida y nosotros ya no tuvimos tiempo. No nos encontramos con ninguna vendedora de inmuebles, ni con el dueño anterior, ni vimos las habitaciones e instalaciones del hotel con nuestros propios ojos.

Solo creímos con firmeza que, si esto es nuestro camino, saldrá bien. Ni uno de nosotros heredó valentía, profanidad, talento para los idiomas y tal vez ni confianza en sí mismo. Pero tenemos que decir que, si alguien quiere algo de verdad, si sigue el camino correcto, conseguirá cualquier cosa. Por ejemplo, comprar una casa en Honduras sin verla.

Tienen que creer que esto es su camino, su historia, su futuro.